Por Gustavo Fedi
Escrita y dirigida por Woody Allen, la película ganó 3 premios Oscar: mejor actor secundario, Michael Caine; actriz secundaria, Dianne West; y guión original. Transcurre en New York en la década del 80 y narra un serie de historias personajes que se interrelacionan y giran entorno a 3 hermanas, Hannah, con su esposo Elliot y su ex esposo Mickey, Lee y Holly.
Hannah es la mayor, felizmente casada con Elliot –financista exitoso-, es madre de 4 hijos. Trabaja como actriz teatral y es la columna vertebral de la familia. Lee vive con un pintor mayor, Fredrick, que fue profesor suyo; es ex-alcohólica en tratamiento y se siente agobiada por los consejos paternalistas de su pareja, que la trata como a una niña. Holly, ex-cocainómana, es díscola, no tiene trabajo fijo ni vida sentimental estable. Y Mickey, es un hipocondíaco y neurótico productor de programas de TV; estuvo casado con Hannah es el padre de sus hijos a pesar de que es estéril.
Los personajes se ven interrelacionados y conectados por las idas y venidas de la vida. Bajo una apariencia de sosiego y normalidad, ocultan insatisfacciones, frustraciones y amarguras. Las líneas de fuerza son: el planteamiento de interrogantes sobre la vida, la muerte, el dolor, la enfermedad, la fidelidad, los hijos, la religión y los grandes dilemas de la Humanidad. La búsqueda de respuestas es constante. De todos salvo de Hannah, que recién sobre el final de la película se siente desorientada y necesita de su esposo, que para estas alturas estaba embarcado en una relación amorosa con la hermana de ella, Lee.
La elección y utilización de la música es fundamental. Temas como “I’m In Love Again” (Porter), “Isn’t It Romantic” (Rodgers), “I´ve heard that song before” (Harry James), “You Made me love you” (Harry James), “Second Movement” (Bach), “Back to the Apple” (Count Basie and hist Orchestra) y otras, crean climas y llevan a la película a través de distintos escenarios. Se fusiona con las escenas de una manera mágica que ayuda a la imaginación del público.
Los movimientos de cámara son sobrios y precisos; resalta detalles, y es acorde en el ritmo a las escenas: lento cuando debe, vertiginoso y escurridiza cuando necesita.
El guión, rico en interrelaciones y metáforas, detalles y sugerencias, es una pieza de gran nivel. Enlaza la acción con las estaciones del año.
Las interpretaciones son en general magníficas. Se destacan Farrow, Allen y Caine. Es una obra potente, sugerente, conmovedora y profundamente humana.
Un hecho para destacar es la gran utilización casi todos los capítulos en que se divide la obra (14 de los 16) de reflexiones diegéticas interiores. Estas funcionan como actantes y guián las acciones, presentan la subjetividad de los personajes que se abren al público y le propician más material para poder armarse un perfil de ellos. Dice en “Nuevos conceptos de la Teoría del Cine”, de Stam, Burgoyne y Flitterman-Lewis, en su capítulo cuarto sobre el psicoanálisis, página 172: “la teoría psicoanalítica del cine ve al espectador no como una persona, un individuo de carne y hueso, sino como un constructo artificial, producido y activado por el aparato cinemático (…) es al tiempo productivo y vacío; para lograr esta dualidad ambigua, el cine, en cierto sentido, ´construye´ su espectador a lo largo de un número de modalidades psicoanalíticas que unen al que sueña con el espectador del cine”. La utilización de los diegéticos interiores es un fuerte componente de esta construcción del espectador que hace Allen en esta película. Le propone una identificación, una personalización y humanización de las acciones y decisiones que no permiten abrir juicios y criticar livianamente, sin comprometerse.
Dijo el director en una entrevista que le hizo Lauren Tirard en París en 1996 (que luego fue publicada por Paidós): “hago películas y me sigue sorprendiendo –incluso, a veces, me impresiona- la manera de responder que tiene el público. Pienso que va a gustarle este personaje y resulta que se muestra totalmente indiferente, pero le gusta otro personaje en el que casi ni había pensado. Pienso que se van a reir en un determinado momento y acaban riéndose de algo que nunca creí que fuera tan divertido. En cierto modo, resulta un poco frustrante; pero también es lo que hace tan mágico, tan fascinante y tan divertido este trabajo. Si pensara que lo se todo, habría dejado de hacerlo hace mucho tiempo”. Y sin embargo, una de las características principales de sus películas es la fuerte presencia del syuzhet , a decir de Genette, de su estilo distintivo, que pareciera andar sobre rieles y sin dudas.
Estructura:
• Capítulo I: “God, she´s beautiful…” (Dios, es hermosa)
Presentación de los personajes principales: Hannah –Mía Farrow-, la actriz y exitosa hermana mayor; Lee –Barbara Hershey- (hna. menor), joven y bonita “juntada” con un pintor minimalista de mal humor y crítico, renegado social; y Holly –Dianne Wiest- es la hermana drogadicta que no consigue un empleo regular y sueña con ser actriz. Constantemente va a audiciones y nunca consigue quedar en ningún papel. Es divorciada de un hombre también drogadicto y busca constantemente “partido”.
También se presenta a Elliot –Michael Caine-, que en la primera escena introduce a los espectadores en lo que guiará buena parte del film: su obsesión por la hermana menor de su esposa. Desde el lugar de un personaje-narrador, siguiendo a Genette, como un narrador intradiegético o diegético interior, cuenta sus sensaciones y sus pensamientos y sentimientos: su subjetividad pura.
Se presenta también a una amiga de Holly, April –Carrie Fisher -, que tendrá idas y venidas con esta.
Por último se introduce en el film a los padres de las tres hermanas: una pareja de veteranos actores con conflictos de egos entre ellos. El padre es interpretado por Lloyd Nolan y la madre por Maureen O’Sullivan, conocida –entre otras trabajos- por sus performance en “Tarzán” de la década del 30.
Se hace una pequeñísima mención al personaje del exmarido de Hannah (Woody Allen)
* El capítulo comienza con un soliloquio diegético interior de Elliot narrando su obsesión por Lee.
• Capítulo II: “We all had a terrific time.” (Todos lo pasamos estupendamente)
Es una charla en el departamento entre Lee y su “novio” –Frederich, interpretado por Max von Sydow-, un maduro poeta y pintor renegado de la sociedad que con la única persona que puede estar y hablar “en este momento de su vida” es con Lee. Sospecha de que Elliot la desea, y lo charlan con ella.
* El capítulo comienza con un diegético interior de Lee narrando sobre su sentimiento acerca de la “intuición” de ser “cortejada” por Elliot y qué es lo que siente ella al respecto: “aún estoy emocionada de que haya coqueteado conmigo”.
La faceta perceptual concierne solamente a su ámbito sensorial. Vemos y escuchamos lo que ella.
• Capítulo III: “The hypochondriac” (El hipocondríaco)
Aparece en escena por primera vez el exesposo de Hannah, Mickey –Woody Allen-, un hipocondríaco y exitado productor de televisión.
La presentación de Mickey se hace en un contexto de pasillos de canal de televisión (o estudio de grabación) y en la llegada de él al mismo. Desde el preciso instante en que pone un pie fuera del ascensor se topa con varios problemas propios de un productor de TV . Toda esta escena está acompañada de una música ligera como los pasos y palabras de Mickey; una aguda trompeta sobresale del resto de los instrumentos y guía el ritmo.
Luego de esta introducción, Mickey –desde un diegético interior- narra acerca de su presente (arruinándose junto con su programa) y lo contrapone con el de su exsocio que triunfa en California. Finalmente se pregunta: “¿What I gonna do with my life?” (¿qué voy a hacer con mi vida?).
Luego, ve a su exesposa, Hannah, con quien tuvo 2 hijos y quienes cumplen años. Él les lleva regalo a ambos.
Vuelve a un diegético interior de Mickey que reflexiona sobre su situación de divorcio con Hannah y sus hijos. “Al menos no tengo que pasarle una pensión”. Esto lo piensa mientras va camino al médico por que decía oir mal de uno de los 2 oídos. “Esta vez realmente creo que tengo algo”, le dice al doctor. El médico le dice que tuvo una leve pérdida de la audición en un oido y le ordena hacer nuevas pruebas; desconfiado, él consulta a otro médico por teléfono al que prácticamente lo induce a decirle que “puede ser un tumor cerebral”.
* En este capítulo, el diegético interior le corresponde a Mickey, aunque no abre el capítulo.
** La canción que identifica y acompaña a Mickey y su locura es “Back to the Apple”, de Count Basie and hist Orchestra. Es una canción de jazz movida y de ritmo acelerado.
• Capítulo IV: “The Stanislavski Catering Company in action” (La compañía de Catering Stanislavski en acción):
En una fiesta, Holly y April llevan adelante un servicio de catering cuando conocen a David Tolchin, arquitecto, que tendrá una relación amorosa con ambas a la vez, quedándose con April; lo que desmoraliza y pone a prueba la relación entre las amigas.
Luego de un paseo acompañado por música clásica extradiegética, el arquitecto decide llevar en el auto a su casa y dejarla primero a Holly antes que April. Esto desencadena un diálogo interior de Holly, quien se cuestiona sobre su actuación durante el día y reflexiona al respecto. Es muy crítica sobre sí misma. Sobre el final de la reflexión, y el capítulo, dice “la he cagado. Al demonio, me acostaré pronto, pondrá una película y me tomaré un Seconal” (El secobarbital deprime la actividad cerebral; su acción inhibitoria sobre el sistema nervioso es generalizada. El secobarbital se indica a veces para tratar el insomnio.)
* El diegético interior le corresponde a Holly en este capítulo. Y la faceta perceptual concierne solamente a su ámbito sensorial.
• Capítulo V: “… nobody, not even the rain, has such small hands” (… nadie, ni siquiera la lluvia, tiene las manos tan pequeñas):
Como el anterior capítulo –primero y que abre la película-, comienza con una focalización en Elliot. El clásico fines de los 30 y principios de los 40, “I´ve heard that song before” de Harry James, ya es para este momento, indisociable de la relación que hay entre Elliot y Lee.
Todo el encuentro (inducido por Elliot quien espera a Lee en la calle, a sabiendas de que ella suele pasar a esa hora por ese lugar, ya que vive cerca de allí), lo rodea una melodía de piano de Dick Hyman and Derek Smith que se llama “You are too beautiful”. Paradógicamente, la misma canción toca el padre de las Hanna´s sister en el primer capítulo de la película, rodeado de toda la familia en la cena de acción de gracias. En ese momento, la madre es quien interpreta la letra.
Durante todo el lapso que dura el encuentro, ambos flirtean y finalmente, Elliot le regala un libro de EE Cummings con un poema que le dedica él a Lee. Al llegar a su casa, un diegético interior de Lee interpreta las líneas del poema con la misma canción de fondo. Sobre esta lectura, se yuxtaponen planos de ella leyendo el libro, y de Elliot en su casa, pronto a acostarse a dormir.
* El diegético interior corresponde a Lee, pero la faceta perceptual es variante, se mueve entre ella y Elliot.
• Capítulo VI: “The anxiety of the man the booth” (La ansiedad del hombre de la cabina).
Vuelve a abrir con “Back to the Apple”, como un simbolismo de la vuelta a la real y acelerada vida de la “Gran Manzana”, de Manhattan.
Mickey se hace unos exámenes de salud y al salir interpreta un diegético interior en donde se cuestiona sobre su estado de salud. En el medio del mismo recuerda un episodio en que sí tuvo un verdadero problema de salud: no pudo tener hijos con Hannah. El devenir de la reflexión interna lo lleva a plantear que el amor es imprevisible, y de allí, se produce un salto a una escena en un teatro, donde se está interpretando una ópera. El primer plano que se ves es un picado en donde se ve, en gran plano general, la obra: una mujer gritallada. Yuxtaposición a otro gran plano general, en el que se muestra el uno de los balcones del teatro y se ve, entre los concurrientes y en el medio del cuadro, a Holly y el arquitecto, David Tolchin. Vuelve a yuxtaponer un gran plano general picado de la obra; y regresa con un contrapicado pero en plano general de los concurrientes (ahora sólo están ellos 2 en plano). El arquitecto abre una botella de vino ante la atenta y mirada de Holly. David le sirve vino a la copa de Holly; ella agradece sonriente. Él deja la botella apoyada y alza y al mismo tiempo ambos alzan la copa en seña de brindis. En ese instante estallan aplausos que marcan el fin de la obra, el capítulo y coronan el momento.
Esta escena, pegada a puede ser leida como la imprevisibilidad que planteaba Mickey: Holly creía que David había preferido estar con su amiga April, y sin embargo la había llevado a ella a la Ópera.
* El diegético le corresponde a Mickey.
• Capítulo VII: “Dusty just bought this huge house in Southampton” (Dusty acaba de comprar una casa enorme en Southampton).
Comienza la escena dentro del departamento de Lee y Frederick. Ingresa Elliot en plano medio por la derecha del plano y es seguido por un exitoso músico –interpretado por Daniel Stern – (nuevo rico) que está buscand comprar algunas de las pinturas de Frederick. Este último lo lleva hasta el sótano para mostrarle sus obras y quedan solos en el comedor Elliot y Lee. En ese instante, comienzan a charlar y se siente cierta tensión entre ellos que evidencian con algunos rasgos de nerviosismo y risas. Luego, ella interrumpe la charla diciendo que había comprado el terceto de Mozart que él le había recomendado, pero que también había comprado el “segundo movimiento” de Bach. Saca el disco de la caja, lo coloca en el tocadiscos y comienza a sonar. Esta canción, es el marco perfecto para lo que vendrá y su simbolismo es fabuloso: en un plano americano, Holly se encuentra apoyada sobre un mueble de baja estatura donde está apoyado el tocadiscos. Mientras la música suena, ella se queda unos segundos sola en el plano mirando con la cabeza hacia el piso y las manos al costado del cuerpo reposando sobre el mueble; en ese instante, Elliot irrumpe en el cuadro desde la izquierda, perceptiblemente más cerca de la cámara, pasando por la izquierda de Lee. Llega hasta al lado de ella, gira, se reposa sobre el mismo mueble y la mira. Ella continúa
mirando el piso, como reflexiva. “¿No es precioso?”, pregunta Lee; “Lo conozco”, responde Elliot mientras sigue sonando la música. En ese instante ella voltea la cabeza y deja de mirar el piso. “Es Bach, Concierto en F Menor. Es uno de mis favoritos”, continúa Elliot, quien tiene sus manos juntas sobre el regazo de su sobretodo. Lee sonríe tímidamente y vuelve a mirar el piso. “¿Has leido a EE Cumings?”, pregunta Elliot. En ese instante ella alza la mirada y voltea hacia él y dice, acompañando con un vaivén de cabeza: “Sí, es una delicia”. Se cruza de brazos y vuelve a mirar el piso. Con la mirada un poco más elevada pero lejos de Elliot, dice: “tienen muchos pacientes gays donde me hago la limpieza de boca”, como buscando cambiar de tema. Elliot la sigue atento con la mirada. Y sigue: “ahora los higienistas llevan guantes por miedo al SIDA”; Elliot saca su vista de ella y mira hacia su izquierda. Se quedan unos segundos en silencio; es cada vez más intenso. La música sigue sonando. Crea un clima fantástico. “¿Has leido el poema de la página 112?”, pregunta él. Lee sonríe y voltea la mirada hacia él contestando: “Sí, me hizo llorar de lo bonito y romántico que era”. Lee baja la mirada y el silencio vuelve. “¡Dios qué ganas tengo de besarla!”, es el monólogo diegético interior de Elliot, y continúa “Aquí no, idiota. Tienes que agarrarla a solas en algún sitio”. En ese instante ella cambia la mirada que estaba clavada en el piso y voltea la cara y la vista hacia su derecha, como escapando de Elliot y la situación. Él sigue mirándola, absorto. En ese instante, Lee se levanta y va caminando hacia delante. La cámara la sigue en un plano medio y se queda fija en unos cuadros de ella que estaban en el fondo. En estos, Lee está desnuda de espaldas. Le habían llamado la atención a Elliot cuando entró en el departamento, no pudiendo dejar de reconocer que se trataba de ella. Mientras ella se aleja y Elliot desaparece del plano, continúa con su soliloquio diegético interior: “debo actuar con cautela. Es una situación muy delicada. Pregúntale si pueden quedar mañana para comer o tomar algo”. En ese instante, Lee, que había salido del plano, ingresa desde la izquierda del mismo pero detrás de sus cuadros, donde se encuentra una enorme biblioteca del tamaño de la pared. Toma el libro de EE Cumings y mirándolo se acerca hacia la zona del tocadiscos donde estaba apoyada y se encuentra Elliot. Mientras continúa este su monólogo interior: “actúa como si nada si no responde. Esto requiere mucha habilidad y diplomacia”. Lee continúa acercándose a él ojeando el libro. La cámara la sigue en un plano medio, con un paneo que va de izquierda a derecha, en sentido inverso a cuando ella se levantó del mueble. Al llegar al lugar le pregunta a Elliot “¿Has leido esto?”; en ese preciso instante, él se entra abruptamente en plano, la toma de los hombros sorprendiéndola y la besa apasionadamente. El beso dura unos segundos hasta que alejan sus caras unos centímetros. “¡Elliot, no!”, “Lee, estoy enamorado de ti”, y vuelve a besarla mientras la gira sobre su propio eje y se caen sobre el tocadiscos que hace saltar la pua. Toda la situación se vuelve extraña, deja de sonar la música que creaba ese clima romántico. “¡¿Qué estás haciendo?!”, pregunta ella, mientras el salto de púa hizo saltar la canción y llevarla a un ritmo más acelerado y violento, como la escena. “Necesito hablar contigo. Quiero decirte tantas cosas. Hace tiempo que estoy enamorado de tí”, dice Elliot. Ella lo mira con la boca abierta y el libro apretado sobre el pecho. El plano es un medio pecho. Queda en evidencia la altura de ambos: él del lado izquierdo si “aire” en la cabeza, ella del derecho, con bastante. En ese momento se escucha a Frederick y al músico que vienen gritando. Esto interrumpe la situación. Lee voltea para ver qué sucede; Elliot también pero hacia el otro lado. Para cuando Frederick y el músico ingresan en cuadro, Elliot y Lee actúan como si no pasase nada y siguen la discusión que estos tenían. El pintor estaba molesto porque no le interesaba venderle sus pinturas a cualquiera. El rockero es obviamente un público al que él no apunta. La discusión termina y este dice: “¡Ah!, olvídate. Vámonos Elliot”. El plano siguiente es una yuxtaposición de un plano general de la vereda del departamento. La edificación está del lado derecho y la calle del izquierdo. El rockero sale seguido por Elliot; abre la puerta de su limusina, lo mira y le pregunta: “¿Qué te pasa?”, “nada, no es nada”, contesta Elliot visiblemente movilizado y preocupado. “Estás sudando” (Músico); “Necesito tomar aire. Me habrá sentado algo mal. Me voy andando. No me esperes” (Elliot). Este corre
hacia la esquina que hay una cabina telefónica mientras la limusina se va de plano y desaparece. Yuxtaposición de un plano medio de Frederick atendiendo el teléfono de la casa. Elliot no contesta y este cuelga. Yuxtaposición de plano medio de Elliot con el tubo en la mano, dentro de la cabina, mirando la nada. Cuelga soprendido y vuelve en sí. Sale de la cabina y va hacia la izquierda del cuadro donde estaba la esquina de la cuadra. En ese instante Lee sale detrás de la pared corriendo y él se sorprende. “Te estaba buscando”, dice. “Te pido disculpas. Lo siento. Estoy hecho un lío”, dice Elliot. “¡¿Cómo esperas que reaccione?!”, contesta ella y comienza a caminar mientras él la acompaña con su brazo derecho apoyado en su espalda; la mira y le dice: “Lo se, lo se, pero estoy enamorado de ti”. En ese momento ella se detiene y tras un parpadeo largo le dice “No digas eso”; “perdona, se que es terrible”. “Ya conoces la situación”, le replica Lee. “Lo se”, dice él. “¿Qué quieres que diga?” (L), “Hannah y yo estamos en las últimas” (E); “Ella no me ha dicho nada. Me lo habría contado” (L). “Es triste. Está loca por mí pero yo me he desenamorado” (E). “No será por mí, espero” (L), “No. Bueno, sí. Te quiero”, contesta Elliot. “No puedo se la causa de …” (L); justo Elliot la interrumpe y le dice “era inevitable que nos separásemos”. “¿Por qué?” (L), “por mil razones” (E). “Pero no por mí” (L), “no, nos estábamos distanciando mucho” (E). “Pobre Hannah”, dice Lee mientras agacha la mirada hacia el piso, como decepcionada. “¿Y tú?”, pregunta Elliot, “¿sientes lo mismo, o esto te resulta muy violento?”. “No puedo decirte nada”, responde ella moviendo la cabeza y la mirada hacia un lado y otro hasta que se clava en él. “Se sincera. No quiero que te sientas mal”. Todo este plano Elliot está de espaldas a la cámara y ocupa, con su sobretodo negro, un tercio del cuadro. Su actitud es connota mitad excusa y mitad acoso. A Lee se la ve aturdida por la situación y contesta: “Sí, siento algo por ti, pero no me hagas decir nada más”. Se toma la cabeza, se la nota incómoda y molesta por la situación, como no sabiendo qué pensar. “Ok, ya has dicho bastante. Ahora es cosa mía. Ya pensaré en algo”, responde Elliot ante la atenta mirada de Lee quien le responde “no hagas nada por mí; Hanna y yo estamos muy unidas”. “Sí, pero sientes algo por mí”, le responde él. “Elliot, por favor, no puedo ser partícipe de esto”, contesta Lee, “me siento culpable sólo por hablar contigo en la calle”. “Eso es porque sientes lo mismo que yo”, replica él. Lee titubea y duda, gira la cabeza y saca la vista de los ojos de Elliot y cambia de tema: “por favor, tengo que irme. Voy a hacerme la limpieza de boca”. Se va por la derecha del plano mientras la cámara la sigue en un paneo que pasa de plano medio pecho a plano medio. Yuxtaposición de un plano medio pecho de Elliot, con la boca abierta y sonriendo, en clara muestra de satisfacción por lo que acaba de escuchar y suceder. “Ya tengo mi respuesta”, dice. “Ya tengo mi respuesta”, repite. “I´m walking on air”, finaliza antes de lanzar una carcajada exhalando aire, y quedarse sonriendo mientras mira la ida de Lee fuera de plano. Sale de plano Elliot y hay una yuxtaposición de un plano general de calle en donde hay un taxi que dobla en una esquina. El enlace lo realiza la melodía extradiegética de fondo, que es nuevamente el piano del Hyman-Smith, “you are too beautiful”… en el taxi va Hannah.
Hannah va a la casa de sus padres que estaban discutiendo porque su madre estaba ebria y había flirteado con alguien. Compone la situación –siempre lo hace- y reflexiona en un diegético interior acerca de lo prometedores que eran sus padres cuando eran jóvenes, pero que no llegaron a concretar eso. Tiene una charla con la madre en que hablan sobre su talento –que hecha dice es cuestión de suerte- mientras suena la melodía de Hyman-Smith. Primero la música es extradiegética, pero luego –y tras un travelling que acompaña a Hannah y su madre hasta el comedor- se ve al padre tocando en el piano esa melodía y se convierte en diegético. Con la música de fondo –convertida nuevamente en extradiegética- hay una yuxtaposición de una plano de Hannah que reflexiona con la mirada perdida y pasa a Lee, quien también reflexiona pero en un muelle… con el libro de EE Cumings en la mano (todo un indicio de la dualidad y el momento que está atravesando).
Desde le punto de vista de los movimientos de cámara –dentro del código visual-, el momento crucial en que suena la música de Bach, es un plano-secuencia con paneo pero sin travelling. Elliot y Lee se desplazan por el comedor del departamento y la cámara los sigue.
El “Second Movement” de Bach se utiliza como una metáfora que magníficamente referencia a segundo paso que dio Elliot al besar a Lee. El cambio de parte, y ritmo, cuando ambos se caen sobre el tocadiscos acompaña la situación que se torna de tierna y romántica a caótica y confusa. Un amor prohibido pero irrefrenable que atenta contra la vida perfecta de Hannah.
Los enlaces y transiciones se dan por corte seco, se yuxtapone una imagen a otra.
Se ha hecho una descripción exhaustiva y precisa de este capítulo porque es un quiebre en la obra y un momento crucial para las acciones que seguirán de Elliot y Lee, Hannah mediante.
* Los monólogos diegéticos interiores en este capítulo son de Elliot y de Hannah en 2 momentos distintos.
• Capítulo VIII: “The abyss” (El abismo).
Mickey se hace una tomografía computada y otra serie de estudios para determinar si tiene algo o no, si hay tumor o no. Un médico pelado ingresa a una oficina donde él se encuentra sentado con unas radiografías y le dice que tiene malas noticias, y le va a exactamente dónde está el tumor y explicar por qué cree que no se va a poder hacer absolutamente nada por salvarle la vida. En ese momento aparece Mickey en plano y un diegético interior que comienza con “se acabó”, y reflexiona sobre la inevitabilidad de enfrentarse con la eternidad ahora. Pero esto es una alucinación. Mientras esto sucede se escucha la voz del médico de fondo, como un diegético exterior que va perdiéndose en un fade-out. Mickey está sentado en la oficina con la cabeza gacha y la mano en la frente mientras la voz del médico pelado deja de escucharse y en su lugar comienzan a escucharse unos pasos; es el médico que ingresa por la puerta confirmándole a Mickey que está “perfectamente bien”, que “no tiene nada”. Todo era una alucinación del hipocondríaco. Luego de esta noticia hay un cambio de ánimo en el capítulo y en la vida de Mickey. Sale a la calle y salta, levanta los brazos y corre en señal de felcidad. La cámara lo acompaña en un travelling desde la vereda de enfrente. De pronto Mickey se de tiene –y la cámara con él- lleva su dedo a la boca y se queda pensando. Se pasa a una escena en donde debate con su asistente sobre el sentido de la vida: “¿no te das cuenta de que todos pendemos de un hilo?”, le dice a ella. Quiere renunciar a su empleo. “Mientras corría por la calle, lo he visto todo claro”, dice Mickey. “No voy a morirme hoy, ni mañana, estoy bien, pero algún día estaré en esa situación”. Luego confiesa que hasta había comprado un rifle para matarse pero, como sus padres hubiesen sufrido mucho si él llegaba a tomar esa decisión por causa del tumor, habría tenido que matarlos a ellos también, y a sus tíos… “hubiera sido una masacre”, dice. “No puedo seguir así. Necesito respuestas. Si no, voy a hacer algo drástico”, confiesa.
Cambia la escena y con “second movement” como música extradiegética, se muestra una fachada de lo que luego se nota es un hotel. Adentro se encuentran Elliot y Lee. Ella se cuestiona y cuestiona a Elliot el por qué están haciendo eso, que eso no debería suceder. “Me he prometido que esto no iba a suceder hasta que vivieses solo”, dice Lee. La cámara los acompaña en un paneo de derecha a izquierda, de la puerta de la habitación (Elliot estaba adentro) hasta la ventana que se ubica a la izquierda. El plano pasa de un medio a uno entero. Lee está de espaldas, corre la cortina y mira hacia la
calle. La música se escucha muy baja, casi imperceptible. Elliot ingresa en el plano y cruza sus brazos por detrás del cuello de Lee. “No pienses mal de mí”, le dice, mientras le quita la cartera y el abrigo que ella llevaba puesto. En ese preciso instante, el volumen de la música de Bach vuelve a subir como taloneando la situación, crea un clima, una continuación de aquel segundo movimiento (o primero) dentro del departamento de Lee y Frederick. Se abrazan y se besan. Luego se produce una elipsis, y un plano de un edredón color perla blanco reemplaza esa imagen. Es el que recubre la cama en que ambos están acostados. “Ha sido perfecto”, dice Lee. La música sigue sonando. “Ya no podré estar con nadie más”, dice con la mirada perdida. Y continúa “me preocupaba no estar a la altura de Hannah”. Ahí se lo ve a Elliot ingresando en plano por la izquierda, se sienta en la cama y se ve que la mirada “perdida” de Lee estaba, en realidad, dirigida a él. Con una sonrisa y exhalando aire dice “¡¿En serio estás preocupada por eso?!”, “todo el tiempo”, contesta ella.
En ese momento tienen una charla que deja ver la subjetividad de Elliot pero de manera patente y no con un diegético interior: “quiero hacer cosas para ti. Hannah no me necesita”, dice Elliot. Ambos se ríen. “¡Qué pretencioso! No es que me necesites”, dice él. “Quiero que me cuides”, dice Lee, tomándolo de la mano y mirándolo a los ojos apasionadamente. “Y me encanta que me hagas cosas a mí”. Elliot se recuesta sobre ella y se besan.
Luego, se la ve a Lee caminando por la calle, bajo la lluvia. La cámara la sigue en un travelling desde la vereda de enfrente. Llega al departamento, entra. “Llegas tarde”, le dice Frederick y hace uno de sus críticos comentarios sobre la sociedad y sobre el fenómeno de Auswitch. Lee le contesta “me duele un poco la cabeza”, mientras se seca el pelo con una toalla. Está apurada. Toma una pava y comienza a calentar agua. Sus movimientos son apresurados, rápidos. Él sigue con su aguda crítica social acerca de la televisión y sus consumidores. En el plano se lo ve a Frederick cómodamente sentado en una silla, cerca de la mesa, comiendo un sándwich y tomando un café. Ella está detrás de la barra que separa la cocina del comedor. El plano es fijo: él, medio pecho, ella, entero aunque no se deja ver porque la barra tapa la parte inferior. Lee toma una pastilla, que podría ser anticonceptiva, y estalla: “¡Por Dios, Frederick!, ¿podrías relajarte?, realmente no estoy de humor para otra crítica de la sociedad contemporánea”, dice. Tienen una charla en donde ella cuestiona que no soporta más la situación, que está cansada. “Tenemos que cambiar algunas cosas”, le dice a él. “Me estoy ahogando”. Sentados ambos en la cama. “Tengo que irme” (L), “¿por qué?” (F). “Porque debo hacerlo”, le responde. “¿De dónde sacarás el dinero?”; “no lo se, he pensado en vivir con mis padres una temporada”. “Lee eres todo mi mundo”, le dice Frederick mientras le toma la cara con ambas manos y se queda mirándola. “¡Dios mío!, ¿Te han besado esta noche?”, le pregunta. “Sí, sí estuviste”, sentencia. “¡Deja de acusarme”, le contesta Lee mientras se suelta de sus manos y levanta d la cama. Su voz torna más dubitativa, menos firme. Se aleja de él y se cruza de brazos, como abrazándose. “Soy muy listo, no puedes engañarme”, le dice él. “¡Déjame sola!”, le contesta ella. Termina confesando que sí conoció a alguien y que se quiere ir. Él le dice que ella es su “única conexión con el mundo”, pero eso es algo que significa demasiada presión y responsabilidad para ella. “No es justo (…) quiero una vida menos complicada. Quiero un marido, un hijo, antes de que sea demasiado tarde”, dice Lee, “ni siquiera se lo que quiero”. “Sabía que algún día me dejarías por un hombre más joven”, dice él mientras golpea la mesa.
El siguiente plano entra por corte y se la ve a Hannah, dentro de la cama, con la espalda apoyada sobre el apoyacabezas y leyendo un libro. Ingresa Elliot por la izquierda del cuadro y se sienta en la cama. Queda de frente a la cámara con la mirada perdida y reflexiona en un diegético interior: “Qué pasión ha habido hoy con Lee. Es un volcán. Ha sido una experiencia plenamente satisfactoria, como había soñado. Eso ha sido, como un sueño, un gran sueño. Ahora me siento muy a gusto estando aquí con Hannah –se va sacando la bata y alistándose para acostarse junto a su mujer-. Hannah es un encanto, emana algo muy real. Con ella tengo la sensación de formar parte de
algo” –se acuesta en la cama y se tapa-. Su mirada se desencaja. Apoya su cabeza en la almohada y prosigue: “es una mujer maravillosa, y la he traicionado. Me rescató de una vida vacía, y yo se lo agradezco tirándome a su hermana en un hotel. ¡Dios!, soy despreciable. Qué acto más cruel y superficial. Voy a llamarla. Le diré que ha sido una locura” –se incorpora en la cama y se sienta. “No puede volver a ocurrir. No soy ese tipo de hombre y aprecio a Hannah. Amo a mi mujer y la he traicionado. ¡Dios mío!”, piensa y se levanta repentinamente de la cama. Hannah, que hasta ese momento estaba en segundo plano, y algo fuera de foco irrumpe con la voz en la acción: “¿a dónde vas?”, pregunta, “he olvidado llamar a Mel Kaufman”, le responde Elliot. “Si coge él colgaré”, dice en voz baja una vez que está alejado de su habitación y solo. “No podemos estar en contacto hasta que me separe. Es inmoral. Luego pasará el tiempo, no la llamaré y se hará a la idea”, dice mientras camina de un lado a otro, entre penumbras en el comedor de su casa. “Tengo que para esto antes de liarme demasiado”, sentencia. “Prefiero hacerle daño a Lee que destrozar a Hannah (…) la llamaré mañana y lo cortaré de raiz”, dice, mientras suena el teléfono y el sonido lo sorprende y asusta. Atiende y es Lee: “habría colgado si no llegabas a cogerlo tu”, dice, “pero tenía que decirte que me siento muy unida a ti esta noche. Muy, muy unida. Buenas noches”, y cuelga el tubo. Elliot se queda absorto con el tubo en la mano, la boca abierta y no pudiendo creer lo que acababa de suceder.
*Los diegéticos interiores que se dan en este capítulo pertenece a Mickey, al comienzo, y a Elliot, al final. Son 2 reflexiones distintas sobre la situación en que se encuentra su vida actualmente y el sentido de la misma. Uno cree que la vida no tiene sentido, que necesita respuestas, el otro ya las tiene: ama a su esposa y ha cometido un error pero la situación se le escapa de las manos y se vuelve más compleja.
• Capítulo IX: “The only absolute knowledge attainable by man is that life is meaningless” (La única certeza absoluta a la que puede llegar el hombre es que la vida no tiene sentido). Tolstoi.
El capítulo comienza con un plano contrapicado de una estatua. Es un hombre doblado sobre su torso, con el puño derecho cerrado y apoyado sobre su mentón. Su cabeza descansa por completo sobre su brazo en clara pose de reflexión. Mickey sale de un edificio, probablemente una biblioteca, mientras ya hacomenzado a reflexionar en un diegético interior sobre el sentido de la vida. “Ningún hombre sabe más que yo sobre el sentido de la vida”, dice. Aristóteles, Nietzsche, Freud. Todos son pensados por Mickey que los critica y no encuentra respuestas. “Quizá los poetas tengan razón y el amor sea la respuesta. Yo estaba enamorado de Hannah, pero no funcionó”, piensa. Y recuerda una vez que salió con Holly, la hermana de Hannah, pero no funcionó porque eran demasiado distintos. Fue hace mucho. Probaron con el punk y el rock, fueron a recitales, pero no funcionó. Él la llevó a ver jazz, pero a ella le aburrió. Esto puede verse en dos escenas cortas que muestran estos acontecimientos.
* El diegético interior en este capítulo corto es solamente de Mickey.
• Capítulo X: “Afternoon” (Las tardes):
Comienza el capítulo con Elliot y Lee abrazados, bailando en una habitación “You Made me Love You”, de Harry James. Aunque no se ve el aparato reproductor, uno puede inferir que la música es diegética ya que están bailando. Para un segundo, toman una copa de champagne que está apoyada sobre un mueble que tiene una trapera con la botella y otra copa más. Ambos beben y dejan la copa. Siguen bailando. El plano es americano. La luz es ténue y el clima romántico, encantador. Se abrazan y giran.
Plano siguiente, yuxtaposición de una imagen en donde está Hannah con los hijos sentados en la mesa del comedor de la casa y Elliot en la cabecera de la misma. Con ambos codos apoyados sobre el borde, su mirada perdida en el centro, está ausente. Su sentimiento de culpa y desazón es evidente. Tiene angustia, no sabe qué hacer. No presta atención a lo que Hannah le dice a los chicos. Está perdido. Los niños se van y Hannah nota la expresión de Elliot. Toma la taza y bebe un sorbo –el plano sigue fijo-. Tras un silencio y otra mirada a la cara de Elliot le pregunta: “¿estás de mal humor?”, esto “despierta” a Elliot quien gira su cabeza a la izquierda y la mira. “No lo se, creo que sólo estoy preocupado”, contesta. Ella le dice que últimamente ha estado muy irritable y distante con ella. Charlan sobre tener un hijo y él lo rechaza porque dice “es la última cosa en el mundo que necesitamos ahora”. El plano intercambia entre un plano medio de Hannah con referencia a Elliot y un plano medio de Elliot con referencia a Hannah. La transición es por corte seco, yuxtapuesta. Sigue charlando sobre tener un hijo. “Tienes unas ideas muy claras de cómo debe estructurarse la vida (…) todo es muy preconcebido”, dice Elliot. A lo que Hannah le contesta que ella creía que él necesitaba eso porque cuando se conocieron la vida de Elliot era un caos. Elliot asiente y le dice “pero la vida debe ser un toma y daca”. Hannah quita su vista de él como no entendiendo lo que le dice y Elliot estalla: “No se qué demonios estoy diciendo”. Ella comienza a hacerle preguntas para averiguar qué es lo que le pasa. Él dice sentirse perseguido por la GESTAPO y le plantea: “supongamos que digo que sí, que estoy desencantado –del matrimonio- y estoy enamorado de otra (…) es como si quisieras que esté enamorado de otra”, “claro que no. Me destrozarías”, contesta Hannah. Y comienza un ajuste del cuadro, de plano medio avanza hacia plano medio pecho de Elliot, mientras él comienza una reflexión diegética interior: “¡Por Dios!, deja de torturarla. Dile que quieres dejarlo y acaba de una vez. Estás enamorado de su hermana. No lo has hecho a propósito. Se sincero, siempre es lo mejor”. Se lo ve visiblemente dubitativo, con temor. Y Hannah lo interrumpe: “¿puedo ayudarte?, si estás sufriendo, ¿por qué no lo compartes conmigo?”, le dice Hannah poniéndole una mano sobre su hombro. Elliot gira sobre ella y se abrazan. “Hannah, sabes lo mucho que te amo (…) debería ir al psiquiatra, no te merezco”.
* El diegético interior corresponde a Elliot.
• Capítulo XI: “The Audition” (la audición)
Se ve a Hannah y Holly que suben las escaleras de lo que parece ser una suerte de tienda o mercado de ropa. Holly necesita ropa nueva para un audición y mientras miran las prendas le cuenta acerca de David. Ella está muy ilusionada con él. Hannah sigue el relato. La audición de Holly es para un musical de Broadway y eso desata una discusión entre las hermanas. Ella es insegura de si misma y la sorpresa que muestra Hannah ante esta audición la hace dudar a Holly. Finalmente le dice Hannah: “qué bien se te da desmoralizarme”, lo que desata la reacción de Hannah que quiere recomponer la situación. Finalmente Holly le dice: “tienes razón, no se por qué dejo que mi inseguridad me arruine”.
Acto seguido, pasa a la audición. Primero pasa Holly y luego April, su amiga. A pesar de los nervios, esta lo hace notoriamente mejor.
Al salir de la audición, April le cuenta a Holly que David (el arquitecto de quien ella estaba enamorada) la había llamado para invitarla a la Ópera. Esto no le cae bien a Holly. Esto provoca una herida en la relación entre ellas.
* No hay diegético interior en este capítulo. Por primera vez sucede que nadie reflexiona para sí mismo en un capítulo.
• Capítulo XII: “The big leap” (El gran salto):
Es Mickey el que consulta a un cura católico. El capítulo comienza con un hombre de espaldas a la cámara, vestido con una sotana negra. Está en el interior de una habitación recubierta de madera y este está mirando hacia fuera a través de una ventana. Al darse vuelta pregunta “¿por qué quiere convertirse al catolicismo?”, y al abrirse el plano vemos a Mickey sentado de mirándolo a él, de espaldas a la cámara. Este le contesta “porque necesito algo en que creer, o la vida no tiene sentido”. “Necesito creer en Dios o la vida no tiene sentido”, dice. “Eso supone dar un gran salto”, le contesta el cura.
Acto seguido, se ve a la madre de Mickey –judía- llorando desconsoladamente y caminando por su departamento de un lado para el otro. Su padre lo critica y él se excusa. “El hecho de que haya nacido así –judío- no quiere decir que no pueda cambiar”, dice Mickey. Mientras discurre la discusión con el padre, Mickey va al dormitorio de la madre –cuya puerta da al comedor donde estaba el padre- y la golpea con ahínco. La madre no abre la puerta.
Luego cambia la escena y se lo ve a Mickey en la Iglesia, presenciando el canto de un coro. En ese momento el canto y la música que producen es diegético, pero luego se convierte en extradiegético porque, aunque se lo escucha de fondo, el tiempo del relato ya cambió y Mickey no se encuentra más en la Iglesia sino buscando libros católicos y los clásicos crucifijos, y demás insignias de la religión. Como una metáfora de su posición y situación de consumidor en busca de algo nuevo, todo lo que compra lo mete dentro de una bolsa de cartón, como si fuesen productos de almacén. Por si todo esto fuera poco, apoya sobre un cuadro de Jesucristo crucificado, un paquete de pan lactal rebanado y un frasco de mayonesa Hellmann´s. En ese instante, el coro termina la canción.
Pasa a un plano general de calle donde se la ve a Lee caminando apresuradamente por la vereda. La cámara la sigue en un travelling desde la vereda de enfrente hasta que se topa con Hannah que estaba esperándola en la puerta de un restaurante. Al llegar Lee, toca a Hannah en el hombro y esta se sorprende y asusta. Se abrazan y Hannah pregunta “¿dónde está Holly?”, y Lee le contesta que está en una audición y que llegará tarde. “Cuando está deprimida es insufrible. Ha sido una buena idea invitarla a comer”, dice, e ingresan al restaurant. En ese momento hay un cambio de plano y la cámara ya está dentro, tomándolas a ambas que ingresan por la puerta, pero de frente. Mientras se acomodan y dejan los abrigos y carteras, están un tanto escondidas detrás de una columna. La cámara está fija y las toma en un plano americano. Charlan y Hannah le pregunta a Lee cómo está, si extraña a Frederick y ella contesta que no. Lee hace lo mismo, le pregunta cómo con Elliot y Hannah contesta: “supongo que bien. No se, ha estado de mal humor últimamente”, “¿en serio?”, pregunta Lee como haciéndose la desentendida, “sí, no se qué le pasa. Está muy distante e irritable. Cuando intento hablar con él dice que todo está bien. Yo pienso lo peor, como que tiene una amante…”, contesta Hannah. En ese instante se la ve ingresar al restaurant por el fondo del plano, desencajada y apurada a Holly. Mientras Lee “termina” la charla diciéndole: “querida, todo el mundo piensa esas cosas”, como desacreditando lo que Hannah le dijo. Llega Holly a la ronda y la cámara gira con un paneo acompañándola en el ingreso. Cuando llega dice: “hola, vengo de una audición que no he pasado. Menuda novedad”. Se quita el abrigo y los empleados del restaurant las invitan a pasar y sentarse. Mientras tanto, Holly, con un cigarrillo en la boca les cuenta a las hermanas que en la audición también estaba April, pero que ella no perdió la compostura y la saludó. Mientras van caminando a la mesa, la cámara las acompaña con un paneo hacia la izquierda haciendo foco en el movimiento de Holly. Se sientan un comienza un travelling circular alrededor de la mesa. El movimiento de la cámara es lento, como si alguien estuviese merodeando la mesa; mientras, las hermanas siguen charlando. Holly cuenta que se acabó la compañía de catering Stanislavsky (que tenía junto a su “ex” amiga April), y le dice a
Hannah: “no te va a hacer gracia pero necesito dinero, he decidido escribir”. “No pasa nada, está bien”, contesta esta. “Estoy harta de intentar actuar, de esas absurdas audiciones. No soportaría otra negativa”, dice Holly. Mientras tanto, la cámara sigue moviéndose y, sin perder de foco a Holly, pasa por detrás de Hannah y se ubica detrás de Lee. “Aceptémoslo, necesito aferrarme a algo en la vida, algo con futuro. Ya no tengo 16 años. Es de locos”, dice Holly mientras Lee permanece absolutamente auscente y sin hacer comentarios. “Tengo una idea para un libreto y necesito unos meses, o un año”, dice Holly ante la atenta mirada de Hannah que la observa con cara reflexiva, dubitativa y juzgándola. Tiene su mano derecha en la pera y la mira fijamente a Holly. La cámara, en este momento desvió el foco de atención y pasó a posarse en Hannah; se encuentra sobre el hombro de Holly. En ese momento cambia el plano y se la ve a Holly en el costado izquierdo del mismo, fuera de foco, y a Lee en el derecho, con la mano en la boca y mirando a Hannah que se encuentra fuera de cuadro a la derecha. Su mirada es desconsolada, oculta algo y ya no lo aguanta más, la está carcomiendo por dentro. Mientras tanto, Holly continúa la charla con Hannah: “he aprendido mucho de estructura dramática en las clases de teatro”, dice. Se la ve entusiasmada. En ese momento, Hannah vuelve a la acción y le dice: “eso está bien, pero creo que en seis meses o un año, si hicieras algo más productivo…”. Y ahora la cámara siguió en su travelling circular, salió de plano Holly y sólo aparece Lee con su mano izquierda en la boca, atenta a Hannah, pero no a lo que ella dice, sino a ella. “¿Algo como qué?”, dice Holly, “no lo se”, contesta Hannah. “Mamá mencionó algo sobre el museo de Broadcasting”. En ese momento la cámara, en su movimiento, pasa por detrás de Hannah con su foco puesto en Lee. Holly le contesta a Hannah: “¡eso es un trabajo de oficina!”, “no, en el departamento de publicidad. Podría llevar a otras cosas”. “¡Sabía que me desanimarías!”, le recrimina Holly. En ese momento, la cámara ya pasó por detrás de Hannah y está en cuadro solamente Lee que dejó de prestar atención por completo a lo que sucedía en la mesa, se cruza de brazos y baja la vista. Levanta la vista y observa a sus hermanas pelear. “No, intento ayudarte”, dice Hannah. En ese momento Lee interrumpe diciendo “¡por favor, hemos venido a comer!”. Y dejan de discutir. El foco pasa nuevamente Holly. Esta la increpa a Hannah: “crees que soy una fracasada, ¿no es cierto? (…) me tratas como a una fracasada (…) no tienes fe en mí, echas por los suelos mi entusiasmo”. Hay un cambio de plano y el foco de la cámara se posa sobre Hannah quien le contesta que no es así, que ella siempre trata de ayudarla y darle consejos constructivos, e incluso la ayuda económicamente. La discusión continúa y la cámara pasa nuevamente por detrás de Hannah con foco en Lee. Está visiblemente emocionada y a punto de estallar en llanto, y estalla: “¡deja de atacar a Hannah, lo está pasando muy mal!”, le dice a Holly. “Déjala en paz. Me estoy ahogando”, dice. A lo que Holly le pregunta “y a ti qué te pasa, ¿por qué estás tan susceptible?” En ese momento, Hannah la toca con su mano derecha a Holly en el hombro y le dice: “si quieres escribir, escribe. Dejemos el tema”. Terminan de discutir en el momento en que el movimiento circular de la cámara pasa de Hannah a Lee quien se está tomando la cabeza en señal de preocupación y angustia. Hannah le pregunta: “¿qué te sucede?, estás pálida”. Esta empieza darle excusas como que le duele la cabeza y que necesita comer algo.
* En este capítulo tampoco hay diegético interior. Todo lo que sucede y piensan y dicen los personajes es hablado.
• Capítulo XIII: “Summer in New York” (Verano en Nueva York)
Comienza con una reflexión de Elliot que confiesa que quiere a Lee pero que no puede hacerle daño a Hannah. No puede tomar una decisión. El movimiento de cámara hace un travelling desde el terapeuta de Elliot, sentado en una silla, hasta las manos de este. Cuando termina el parlamento, la cámara llega a su boca y no queda en claro si lo que se escuchó fueron
declaraciones de él para con su terapeuta o estaba pensando para sí mismo en un diegético interior. Sea como fuere, prosigue en un claro diegético interior “Lee está un poco perdida. Está estudiando en Columbia, pero sólo por hacer algo”; mientras tanto se la ve a Lee subiendo las escaleras en la universidad e interactuando con un hombre que luego se convertiría en su novio”. Narra que de vez en cuando hablan y se encuentran, a veces hacen el amor y se sienten fatal; a veces se pelean porque no puede separarse. “Pero es mi culpa”, dice Elliot, ahora sí, visiblemente charlando con su terapeuta en la habitación. “No consigo dominar mis emociones”, dice.
Hay un cambio de plano y se ven los edificios de New York y el parque. Hay una música y cuando la cámara hace un movimiento hacia abajo se puede divisar de dónde viene: son unos Hare Krishna que están bailando en el parque. Es Mickey que está buscando otra religión. Charla con uno de los líderes. Al final de la charla el líder le entrega folletos y un libro y Mickey al alejarse comienza un monólogo diegético interior: “¿A quién quiero engañar, me voy a hacer hare krishna?, ¡qué deprimido estoy!”.
* En este capítulo, los soliloquios diegéticos interiores corresponden a Elliot y a Mickey sobre el final.
• Capítulo XIV: “Autumn chill” (Frío otoñal).
El capítulo comienza con Lee reflexionando en un diegético interior sobre su situación, un profesor de literatura con el que salió y le cae muy bien. También dice sentirse ridícula por sentir que está traicionando a Elliot. “Vamos a ver qué pasa en los próximos meses”, termina.
Una escena corta muestra a Holly –en un plano general- hablando desde un teléfono público y contándole a Hannah que ya tenía un primer borrador de su obra. Esto es un indicio de la elipsis que se produjo, del paso del tiempo, del salto cronológico.
Otra escena muestra el día de acción de gracias, un año ha pasado desde que comenzó a narrarse esta historia.
Dentro del departamento de los padres de las hermanas, Lee se encuentra apoyada sobre el marco de una puerta, escuchando a su padre tocar el piano mientras la familia está reunida alrededor de él. De pronto, aparece Elliot detrás de ella y le dice que ha estado muy fría con él durante la noche, si pasaba algo. Ella le contesta: “aquí no, hay demasiada gente alrededor” y se va del cuadro por la izquierda. Él la sigue con la mirada.
Mientras tanto, en la cocina, Hannah entra en discusión con Holly por su obra. Dice que es una copia de su vida y de su matrimonio con Elliot. La interroga acerca de dónde sacó los diálogos y cosas muy íntimas, como la idea de adoptar un niño. Holly le contesta que Lee le contó, que ella –Hannah- debió habérselo contado, lo que es descartado por Hannah de rabo. “Es como si yo no necesitara nada, como si fuera autosuficiente”, dice Hannah. “Son cosas muy íntimas, ¿cómo es que las saben?”, sigue. Y Holly le contesta: “¿y por qué no nos las cuentas?”, “porque no quiero molestar a nadie” (Hannah), “ese es el punto, me gustaría que me abogiaras”, le contesta Holly. Y Hannah termina preguntándole: “¿Cómo podrías saberlo?, ¿Elliot te ha contado?”, “no, no me ha contado. Mira, si te he ofendido discúlpame, no fue mi intención”, le dice Holly terminando la conversación.
En otro salón de la casa, Lee y Elliot discuten y ella le dice: “Se acabó, Elliot. Ya no se cómo decírtelo (…) tengo que serte sincera, he conocido a alguien más. Te he dicho que no esperaría para siempre (…) hace más de un año y sigues con mi hermana, estás más enamorado de ella de lo que crees”. Y él le contesta “pero hemos hecho muchos planes”. “… sí, pero fui muy débil y tú también… ahora he conocido a alguien…”, y en ese preciso momento ingresa
una de las empleadas del catering e interrumpe la charla. Ambos se hacen los desentendidos, como quien no está hablando de nada. Y cuando se va continúan: “¿Te has enamorado de un día para el otro?”, pregunta Elliot. “Me gusta mucho, sí”, contesta ella. “Se acabó, te lo dign en serio”, espeta cuando él trata de agarrarla del brazo.
Luego, Hannah encara a Elliot y le pregunta si él le ha contado a Lee las cosas íntimas que Holly escribió en su obra. Elliot lo niega y dice que no le gusta que lo acusen –él está fuera de plano, se la ve a Hannah, de perfil, mirando fuera de plano-. La discusión va subiendo de tono y Hannah continúa con su interrogatorio, no creyendo en las respuestas de Elliot. Finalmente él le dice: “déjame en paz”, y cierra la puerta del baño en el que ambos se encuentran. “Necesito alguien a quien le importe”, continúa; “me importas a mí, y mucho”, le dice Hannah. “Es difícil estar con alguien que da tanto y necesita tan poco”, dice él a los gritos y mientras gira alrededor de ella. “Pero yo tengo unas necesidades enormes”, dice Hannah. “Pues yo no las veo, ni tampoco Lee o Holly”, termina él, dejándola con la palabra en la boca y saliendo del baño y del plano. Hannah se queda absorta mirándolo. Luego de esto, y por primera vez en la película, se la ve a Hannah perdida, buscando respuestas, abrazándose sola, caminando por los oscuros pasillos de su casa. Va hacia le living, se sienta y comienza a observar las fotografías que hay en la repisa. Se detiene en 2 fotos: una de Elliot un poco más grande que la que está al lado que es de las tres hermanas: la más próxima a Elliot (aunque en distinta fotografía) es Lee, sonriente, luego está Holly quien mira hacia el piso, y la más distanciada es Hannah, que mira a cámara con una tibia sonrisa.
Una charla a oscuras confirma todo: “Me siento perdida”, dice Hannah, y Elliot le responde “no estás perdida”. Enciende la luz y se vuelve sobre su esposa. La besa y le dice: “Te quiero tanto”, y se entrelazan en un beso y abrazo. Mientras comienza a sonar la melodía de piano de Dick Hyman “It could happen to you”.
* El monólogo diegético interior le corresponde a Lee en este capítulo. Sobre el comienzo, y a modo de resumen y actualización por el paso del tiempo, por el salto, reflexiona sobre su situación actual.
• Capítulo XV: “Lucky I ran into you” (Ha sido una suerte encontrarme contigo).
Se lo ve a Mickey caminando por la calle, de noche. Va en dirección hacia la cámara, cuando de pronto se detiene y observa hacia su izquierda; está Holly viendo unas estanterías. Él ingresa al local y le dice: “quizá no te acuerdes de mí, pero pasamos juntos la peor noche de mi vida”, y ella estalla de risa. “Sí que me acuerdo”, contesta ella. Comienzan a charlar y a ponerse al día. “Espero que hayas cambiado. Tu personalidad dejaba algo que desear: una personalidad”, dice él. Ella sonríe. En el devenir de la charla, ella le comenta que empezó a leer y él se ofrece a leer su libreto, como productor, para darle su veredicto. “¿Puedo ir a tu casa mañana y te lo leo yo?”, propone ella. Él acepta extrañado y sorprendido, entre risas. “Creo que ha sido una suerte encontrarme contigo”, dice Holly.
La escena pasa al otro día, mientras Holly, en la casa de Mickey, termina de leerle el guión. El salto en el tiempo narratológico es evidente. “Es genial”, le dice Mickey, “me dejas sin habla. No estaba de humor para escuchar esto ahora… no se qué decir, me he emocionado, me he reido… he estado en vilo. Es maravilloso. Me dejas atónito. Esto no es un insulto”, dice. Al principio Holly duda de lo que oye, pero luego no puede sino creer y, visiblemente emocionada y contenta, lo invita a comer juntos. Salen de la casa y comienza a sonar “You Made me Love You”, de Harry James. Del amor de Elliot y Lee a este naciente de Mickey y Holly, otrora frustrado. Ellos van caminando por la vereda y la cámara comienza a agrandar el plano: de un general, pasa a un general amplio, como abandonándolos. La música, se hace cada vez más fuerte. Se los ve en otro plano distinto, charlando dentro de un bar-
restaurant, mientras la música sigue sonando, y un movimiento de cámara parecido agranda el encuadre: un plano medio de ellos (focalizado en Holly), pasa a uno general amplio, en que se muestra el frente del bar y la esquina de la calle. Caminan por el parque y charlan –la música continúa-, y él le cuenta, en lo que se transforma en una suerte de flashback, en aquel momento en que tocó fondo y casi se quita la vida. Ante el fallido disparo del rifle que, al resbalarse por su sudor en la frente no impactó en su cráneo, este salió de su casa, caminó y caminó durante varias horas. Finalmente ingresó en un cine, no importaba qué película daban (era una de los hermanos Marx), y mientras veía a todas las personas que participaban en ella pensó: “¿Cómo puedes pensar siquiera en suicidarte?, mira toda esa gente en la pantalla. Es divertidísima. Y ¿qué más da si lo peor es cierto, si Dios no existe y sólo pasas por la vida una vez?; ¿no quieres ser parte de esa experiencia? No todo es una pesadez. Pensé: debería dejar de arruinarme la vida buscando respuestas que nunca tendré, y disfrutar de ella mientras dure. Y después, ¿quién sabe?, quizá haya algo. Nadie lo sabe. Se que ´quizá´ es algo muy frágil a lo que aferrarse, pero es lo que hay. Y entonces empecé a relajarme y a pasármelo bien”. Este parlamento se lo cuenta a Holly, y cuando termina de decir eso, la música de la película sube el volumen, como en señal de estar prestando atención y relajarse, quitarse un peso de encima. Luego de esto, la escena continúa con ellos caminando en el parque y Holly le pide disculpas por aquella vez que salieron y ella se había comportado muy mal con él. La charla se desvanece y la música sube. Es “You Made me Love You”, de Harry James.
* En este caso, las reflexiones las hace Mickey, pero aparece en el recit de Genette, como una voz en off. Mickey se convierte en un narrador omnisciente.
• Capítulo XVI: “One year later” (Un año después)
El mismo día de acción de gracias cierra la historia. Es la última escena de la película y el simbolismo de un día clásico en la cultura norteamericana en que las familias viajan de todas partes del país para reunirse es el icono.
Parece haberse reestablecido cierto equilibrio. Todos (todas en realidad) están colaborando, Lee, Hannah, los padres, todos menos Holly. La familia unida.
En ese instante, comienza a sonar la canción con la que comenzó la película e irrumpe en escena Elliot sonriente y con una copa en la mano. Suena “I´ve heard that song before”, de Harry James, pero es extradiegética. Elliot deambula por la casa y observa, en la otra punta a Lee, charlando con su novio. Se queda observándolos y luego comienza una última reflexión final: “Oh, Lee, eres increíble. Estás preciosa. Te sienta bien estar casada. Lo que pasó entre nosotros es cada vez más confuso. Me comporté como un idiota. No se qué me pasó. Estaba convencido de que no podía vivir sin ti. ¡En qué situación nos puse a los dos! Y a Hannah, a quien, como dijiste, quiero mucho más de lo que creía”. Todo este monólogo interior sucede mientras se yuxtaponen planos de Elliot observando a los casados, y de Lee, visiblemente contenta y sonriente con su esposo.
Luego, los niños de la casa corren hacia la puerta de la calle que se abre: la tía Hollly ha llegado. Ingresa, saluda a todos y es bien recibida. Ya no es una fracasada. Se la ve a Hannah apoyada sobre el marco de una puerta y Elliot que llega a su lado, la mira, ella le devuelve la mirada y se abrazan. Ambos miran hacia fuera de plano, a su izquierda, es que el padre está tocando el piano nuevamente; y toda la familia está alrededor de él. La escena continúa con la música sonando de fondo, se ha convertido en extradiegética. Todo está tranquilo, ha vuelto a la normalidad. Las personas charlan, los chicos juegan. Y se la ve a Holly frente a un espejo arreglándose cuando la cámara comienza a hacer un travelling lento hacia su espalda: ahora se ve su cara en el espejo. Una empleada de la casa baja la intensidad de las luces y Holly le dice “es hermoso”. La cámara sigue acercándose y se ve en el espejo el reflejo de Mickey, que se acerca entre las sombras, hacia Holly. La toma por los hombros y le dice: “no te pongas nerviosa. Soy tu marido”. La abraza, la
besa, y la piropea y conversan. Le dice: “le estaba diciendo a tu padre de las ironías de la vida. Antes siempre pasaba este día con Hannah. Nunca pensé que pudiera amar a nadie más. Y, años más tarde, estoy casado contigo, perdidamente enamorado. El corazón es un músculo muy resistente”. Ella se entrega a los besos que él le da entre frase y frase. “Sería una gran historia. Un tipo se casa con una hermana y no funciona. Años más tarde, acaba casado con la otra hermana. No creo que se pueda mejorar”; y ella le dice: “Mickey, estoy embarazada”. Él se queda sorprendido, la música sube el volumen, y “It could happen to you” se oye más fuerte. La mira, se miran, y se besan y termina la película.
Este último diálogo es entendido como una clara superación de la historia que él decía, sobre todo porque él no podía concebir un hijo, era esteril, fue esa justamente una de las causas de la separación suya con Hannah.
* El diegético interior le corresponde en este caso a Elliot, que reflexiona sobre Lee y su situación actual, como también a su amor por Hannah.
“I´ve heard that song before”, Harry James y Helen Forrest
It seems to me I’ve heard that song before
It’s from an old familiar score
I know it well, that melody
It’s funny how a theme recalls a favorite dream
A dream that brought you so close to me
I know each word because I’ve heard that song before
The lyrics said “Forever more”
Forever more’s a memory
Please have them play it again
And I’ll remember just when
I heard that lovely song before
Nota: la letra de la canción hace referencia a aquello conocido, aquello que ya ha oido y conoce quien la interpreta. En este caso hace referencia a Elliot quien ya atravesó por el enamoramiento de una Hannah´s sister. Ya estuvo ahí, ya sabe la letra, cada palabra, esa melodía. Ahora cambia el significante, Lee, pero no el significado, el enamoramiento.